Razones para no llevar a tu gato de viaje
Los gatos son hogareños por naturaleza. Disfrutan descansando en las perchas de las ventanas, acechando silenciosamente sus juguetes de ratón y arañando sus rascadores. Están contentos y, a menudo, libres de estrés en sus casas. Sin embargo, una interrupción en sus rutinas o entornos, como viajar, podría desencadenar ansiedad innecesaria y provocar problemas de comportamiento, enfermedades e inquietud.
Si estás planeando una escapada a la playa o un viaje por carretera para visitar a la familia, quizá sea mejor idea dejar a tu felino en casa, con alguien de confianza cuidándolo, para evitar varias cuestiones.
Puede estresarse
Una de las principales razones por las que es mejor dejar a tu gato en casa es que interrumpir su rutina con viajes puede causarle ansiedad.
Viajar es un desencadenante común de estrés en los gatos, ya que no están bien preparados para hacerlo. Estamos hablando de animales con rutinas, por lo que cualquier cosa que se salga de su ella puede resultar aterradora.
Si no expusiste a tu gato al coche, la transportadora y a todas las vistas y sonidos propios de un viaje a una edad adecuada —aproximadamente, entre las 2 y las 7 semanas—, es posible que no maneje bien estas situaciones.
“Ir al baño” se vuelve algo complicado
Cuando viajas, tu gato no tiene acceso a su arenero habitual. Esto puede ser problemático, sobre todo si tiene necesidades específicas.
Algunos gatos pueden aguantar hasta que sienten que es seguro ir al baño. Pero si el tuyo tiene tendencia a contraer infecciones urinarias o cistitis, es importante que tenga acceso continuo a agua o alimento húmedo.
Puede haber una emergencia
Saber primeros auxilios para mascotas es importante para que tu gato sobreviva una emergencia médica. Sin embargo, este podría requerir hospitalización por un periodo mayor al de tu estadía planificada fuera de casa. Tus vacaciones quedarán arruinadas, y tu gato estará en peligro.
Viajar en auto conlleva varios riesgos
Existen numerosos peligros para tu gato dentro y fuera del coche. El primero que viene a la mente es el riesgo de insolación, pero otros peligros pueden incluir las bolsas de aire; que los perros o gatos sin sujeción se conviertan en proyectiles y se lastimen a sí mismos y potencialmente a otros; ser atropelladas por un coche; e insectos o escombros que salgan volando hacia los ojos y oídos de las mascotas cuyas cabezas estén asomándose por la ventana. Todas deben viajar en jaulas o sujetadas con un arnés mientras están en un vehículo.

















