¿Por qué mi perro huele mal?
No importa cuánto ames a tu perro, es difícil que te guste su mal olor, especialmente si le gusta revolcarse en restos de animales muertos o comer del suelo cosas asquerosas. Por supuesto, muchos olores no son tan fáciles de explicar o controlar. Ya sean pútridos o penetrantes, las causas de los olores en perros deben tomarse en serio, ya que pueden ser un signo de algo más grave.
Ataque de gases
Si los gases de tu perro son lo suficientemente fuertes como para llenar una habitación, probablemente haya comido algo que no debía. Si, además, tiene diarrea y vómitos, es posible que haya ingerido algo realmente desagradable, como un cadáver o algo que haya encontrado en la basura.
Controlar los gases no siempre es tan sencillo como evitar que busque comida en la basura. A veces, el aumento de flatulencias es un signo de un problema de salud grave.
Pero, suponiendo que los gases no estén relacionados con un problema de salud subyacente, un cambio en la dieta podría reducir las flatulencias.
Problemas de piel
Estos pueden ir desde seborrea canina —piel grasa con caspa—, alergias, desequilibrio hormonal, hongos, parásitos, dermatitis y arañazos o mordeduras que se infectan hasta pliegues húmedos de la piel que se convierten en un sitio para el crecimiento de bacterias.
Uno de los primeros signos de problemas de la piel es un mal olor, que puede ser rancio, mohoso o con notas a queso apestoso, seguido de un rascado y/o lamido excesivo, un sarpullido, descamación de la piel o pérdida de pelo.
Para cualquier problema de la piel, es mejor que consultes con el veterinario para un diagnóstico adecuado. Las soluciones pueden incluir medicamentos externos y/o internos para infecciones y dermatitis, tratamientos para parásitos u hongos o un cambio en la dieta.
Tu perro necesita también que lo bañes con la suficiente frecuencia para que la piel, el pelo y los pliegues mantengan un agradable olor, pero no tan a menudo como para que no haya suficiente aceite natural para prevenir irritaciones.
Infección de oído
Las infecciones en el interior del conducto auditivo son una forma específica de enfermedad cutánea que se complica por un crecimiento excesivo de levaduras o bacterias. Casi siempre huelen muy fuerte y, si acercas la nariz al conducto auditivo, no tendrás duda de su origen. En ocasiones, la infección es tan profunda que el conducto auditivo parece normal por fuera.
Nunca pongas limpiador en un oído con mal olor sin que lo revise tu veterinario primero. Como probablemente ya esté infectado, limpiarlo solamente ya no funcionará, y si continúas, tu perro se molestará.
Sacos anales
También conocidos como glándulas anales, estos sacos se encuentran a ambos lados de su ano. Sus paredes están revestidas de glándulas y se llenan de una sustancia maloliente. Normalmente, el perro segrega algo de esta cuando defeca.
Los canes con sacos anales lastimados infectados se lamen el trasero excesivamente o lo deslizan por el suelo para aliviar la picazón. De igual manera, pueden expulsar una sustancia marrón que huele mucho peor que las heces.
Los sacos anales se pueden vaciar manualmente en el consultorio del veterinario. Pero si están lastimados y no se tratan, pueden producirse abscesos y rupturas.
Mal aliento
Nunca lo ignores, ya que puede deberse a un problema dental, como una acumulación de sarro, una infección dental o una enfermedad periodontal —de las encías—. Cualquiera de estos problemas no solo es doloroso, sino que también provoca infecciones bucales más graves. El mal aliento en los perros también puede indicar problemas gastrointestinales, cuadros hepáticos o renales o diabetes.
Además del mal aliento, un perro con problemas dentales o bucales puede tener las encías rojas o sangrantes. Sus dientes se aflojan, y puede evitar que le toquen la cabeza.
Para tratar este problema, debes llevar a tu perro al veterinario para ver si el mal aliento está relacionado con una enfermedad dental o de las encías.
Incontinencia urinaria
Entre el 2.5 y el 5 % de los perros desarrollarán incontinencia urinaria. En algunas hembras puede comenzar muy temprano — es más común después de la esterilización—. El olor rancio a amoníaco suele ser bastante característico. Para tratarlo, se requiere curar la infección, eliminar el cálculo en la vejiga o recetar medicamentos.
Mal aseo
Si no se baña y se cepilla con la frecuencia suficiente, un perro llevará consigo el olor de todo aquello que huela mal y en lo que se haya revolcado o estado en contacto con él. Revolcarse es un comportamiento natural. El olor será desagradable y cambiará de un día para otro dependiendo de dónde haya estado.
Un buen champú para perros eliminará estos olores. Cepíllalo a diario entre baños; esto elimina la piel muerta, la suciedad y las partículas malolientes del pelo y la piel del perro.
Referencias: Walkerville Vet
Hastings Veterinary Hospital
PetMD

















