Cómo saber que tu perro está enfermo
Los perros no tienen la capacidad de decir cómo se sienten. Sin embargo, si has tenido un compañero canino, sabes que su lenguaje corporal puede ser muy expresivo. Los perros ocultan instintivamente cómo se sienten en las primeras etapas de una enfermedad, pero algunos cambios sutiles en su personalidad y acciones se pueden detectar si pones atención. La clave para ayudarlos a recuperarse rápidamente es notar cualquiera de los siguientes problemas lo antes posible.
Vómito o diarrea
El vómito y la diarrea son las razones más comunes para buscar ayuda veterinaria y, a menudo, los primeros síntomas de una enfermedad canina. El problema puede ser leve y transitorio o potencialmente mortal. Estos signos suelen ser causados por un cambio en la dieta, por tocar la basura, infecciones virales o bacterianas, mareos, parvovirus en cachorros o por la ingestión de un objeto extraño.
Si tu perro tuvo un episodio como este, observa si hay alguna progresión de los síntomas. Dale alimento húmedo blando en pequeñas cantidades durante un día o dos hasta que desaparezcan los síntomas. Si estos ocurren varias veces en 24 horas y están asociados con debilidad, letargo, falta de apetito o vómitos improductivos —arcadas secas—, acude con el veterinario.
Cambio de apetito
Un cambio repentino en el apetito de tu perro, ya sea que coma muy poco, demasiado o nada, puede ser una señal de que algo no está bien.
Los cambios en el apetito de tu perro pueden ser ocasionados por lo siguiente:
Una enfermedad dental o un dolor bucal pueden hacer que masticar sea un desafío para los perros.
Los malestares estomacales, tal vez por comer sobras de la mesa a escondidas o un cambio repentino en la dieta, podrían estar haciendo que coma menos.
Parásitos intestinales.
Afecciones como la pancreatitis también pueden afectar sus hábitos alimenticios.
Enfermedades renales o hepáticas.
Si notas un aumento del apetito, podría deberse a afecciones como la diabetes canina o problemas de tiroides.
Está bebiendo más agua de lo normal
Si tu perro bebe más agua de lo habitual, podría significar que está desarrollando una serie de problemas de salud, entre ellos insuficiencia renal, diabetes mellitus, síndrome de Cushing o simplemente deshidratación.
Se queja
Cómo tu perro no puede decirte dónde le duele, es posible que recurra a su único método de comunicación: la vocalización. Un perro que gime o lloriquea al levantarse y bajarse de su cama, gruñe al subir o bajar las escaleras o ladra con más frecuencia, podría estar comunicando que algo le duele.
Pérdida de peso inexplicable
La pérdida o el aumento repentino de peso puede ser un signo de un problema de salud. Es posible que esta señal tarda algunas semanas en notarse.
El aumento o la pérdida de peso inexplicable suele deberse a diversas afecciones y siempre es motivo de preocupación. La mejor estrategia es que evalúen al perro para encontrar la causa subyacente.
Cambios en su comportamiento
Los perros pueden mostrar angustia o malestar a través de cambios notables en su comportamiento. El malestar físico por lesiones no detectadas o afecciones como la artritis les hace más irritables o retraídos.
Los desencadenantes emocionales, como los cambios en su entorno o la incorporación de una nueva mascota, también pueden alterar su comportamiento habitual. Además, los perros que envejecen llegan a mostrar signos de deterioro cognitivo, lo que afecta sus rutinas y reacciones diarias.
Si tu perro comienza a actuar de manera diferente, es importante que comprendas por qué. Prestar atención a estos cambios de comportamiento puede marcar la diferencia en su salud y felicidad general.
Está estornudando más de lo normal
Si tu perro tose o estornuda, jadea o tiene más dolores de cabeza de lo normal, podría ser un signo de alergia, infección o, peor aún, insuficiencia cardíaca congestiva. Si esto se acompaña de otros síntomas de esta lista, vale la pena llevarlo al veterinario para que le hagan un chequeo.
Sus ojos están rojos
Los ojos de tu perro pueden ser una ventana a sus sentimientos. Si están rojos, con secreción, entrecerrados, hinchados o pegajosos, podría tratarse de una variedad de posibles problemas de salud, desde alergias hasta conjuntivitis canina y glaucoma. Si tu perro se rasca o se frota los ojos, llévalo al veterinario.
Referencias: AKC Pet Insurance
BetterVet
Muirfield Animal Hospital
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