Cosas que hay que tener en cuenta antes de adoptar un corgi
Los corgis son perros adorables, inteligentes y juguetones que resultan excelentes compañeros tanto para familias como para personas solas. Si estás pensando en traer un corgi a tu hogar, hay algunas cosas que debes saber antes de asumir el compromiso.
1. Tira mucho pelo
Estos perros tienen un pelaje doble y espeso que mudan mucho dos veces al año. Prepárate para cepillarlo con regularidad para evitar enredos e invertir en una buena aspiradora para mantener tu casa limpia.
2. Puede ser muy necio
Si bien los corgis son inteligentes y están ansiosos por complacer, también pueden ser tercos. Sé paciente y constante al entrenarlo; utiliza el refuerzo positivo para fomentar el buen comportamiento.
3. Es una raza para tener dentro de la casa
Si bien algunas razas de perros se conforma perfectamente con vivir en el patio trasero la mayor parte de sus vidas, los corgis no son una de ellas. La razón principal es que no les siente bien el clima cálido. El aire acondicionado es tan beneficioso para ellos como para ti.
La segunda razón es que son animales extremadamente sociales. Cualquier dueño de uno te dirá que requieren atención casi constante. Les encanta que los acaricien, que jueguen con ellos, seguir a los humanos en todas partes y compartir un espacio contigo.
Los corgis no tienden a desarrollar ansiedad por separación cuando sales de casa para trabajar, pero vivir lejos de ti en el patio trasero puede pasarle factura. Del mismo modo, si tu familia está la mayor parte del tiempo encerrada en habitaciones separadas, un corgi podría no ser el perro ideal para ti.
4. Es propenso a sufrir problemas de columna
Los corgis tienen una columna vertebral larga y patas cortas, lo que les pone en riesgo de sufrir problemas vertebrales. Es importante que mantengas al tuyo en un peso saludable y evitar actividades que puedan forzar su columna, como saltar desde lugares altos o subir y bajar escaleras con frecuencia.
5. Ladra mucho
Todos los perros ladran en cierta medida, pero pocos lo hacen como los corgis. Estos son conocidos por ser excelentes guardianes —y lo son—, pero el inconveniente es que son ruidosos con tanta frecuencia como pueden.
Y los ladridos de un corgi no se limitan a cosas que son amenazas potenciales, como extraños en la puerta u otros animales en el jardín, pues también ladran a cualquier cosa que pase por la calle. Están criados para ladrar y encontrarán cualquier cosa que les dé una excusa para hacerlo.
Para saber si estás preparado para esto, intenta pasar tiempo con el perro de un amigo que ladre con frecuencia y ve si es algo que puedes soportar. Si vives en un edificio de departamentos, es posible que tengas que entrenar a su corgi para que deje de ladrar cuando se lo ordenes. Esto no significa que no seguirá ladrando, pero sí que puedes detenerlo una vez que comience.
6. No le gusta mucho que lo carguen
Debido a su pequeño tamaño, muchos dueños adoptan corgis pensando que serán excelentes perros falderos. Si bien tienen el tamaño perfecto para ello, a la mayoría no les gusta que los sostengan en brazos durante periodos prolongados. Esto se debe a su herencia de pastoreo, que los veía constantemente en el suelo realizando tareas y vigilando.
Cuando tu corgi está en tu regazo, brazos o cama, no puede vigilar eficazmente la casa y patrullar el perímetro, por así decirlo. Entonces, si bien puedes tener suerte y encontrar uno al que no le importe la atención adicional, la mayoría sentirá que esto interfiere en el desempeño de sus funciones.
7. Puede engordar fácilmente
Los corgis tienden a engordar, por lo que es importante que controles su dieta y ejercicio para prevenir el sobrepeso. Asegúrate de que haga suficiente ejercicio, y habla con el veterinario sobre la mejor dieta para su edad, peso y nivel de actividad.
Referencias: Innovet
I Heart Dogs
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